Feb
2024
ANATOMÍA SEXUAL FEMENINA VIII: El suelo pélvico y el músculo PC, la base invisible de tu placer sexual
by Sexologia Pamplona | in Anatomía Sexual | 0 comments
Diagnóstico del original:
Artículo extremadamente corto — apenas tres párrafos. Usa “Yoni”, “meridianos”, “vías energéticas” y la afirmación taoísta de que “en el perineo se almacenan las sensaciones de estrés y allí mismo pueden anularse”. La descripción del músculo PC es muy básica. Solo menciona un ejercicio (contraer y relajar con respiración) sin desarrollarlo. No explica por qué el suelo pélvico importa para el placer, para el orgasmo, para evitar el dolor. No aborda la diferencia crucial entre tonificar y relajar — que es clave para mujeres con vaginismo o hipertonía. No tiene CTA. Un tema enorme tratado en tres párrafos.
El suelo pélvico y el músculo PC: la base invisible de tu placer sexual
Hay un músculo en tu cuerpo que participa en cada orgasmo, que sostiene tus órganos internos, que determina si la penetración es cómoda o dolorosa, y que probablemente nunca te han enseñado a usar. Se llama músculo pubococcígeo — músculo PC — y forma parte de lo que conocemos como suelo pélvico.
Si alguna vez te han dicho “haz ejercicios de Kegel” sin explicarte mucho más, este artículo es para ti. Porque el suelo pélvico no es solo una cuestión de evitar pérdidas de orina. Es una pieza fundamental de tu sexualidad — y conocerlo puede cambiar de forma directa la calidad de tus orgasmos, tu capacidad de excitación y tu relación con la penetración.
Esta es la octava entrega de la serie sobre anatomía sexual femenina.
Qué es el suelo pélvico y dónde está
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que forman una especie de hamaca en la base de la pelvis. Si te imaginas la pelvis como un cuenco, el suelo pélvico sería el fondo de ese cuenco — sostiene la vejiga, el útero y el recto, y rodea tres aberturas: la uretra, la vagina y el ano.
El músculo más importante de este conjunto es el pubococcígeo (PC): se extiende desde el hueso púbico por delante hasta el coxis por detrás, y envuelve la vagina y el ano como una mariposa con las alas abiertas. Es el mismo músculo que contraes cuando intentas cortar el chorro de orina a mitad, o cuando aprietas el ano voluntariamente.
Pero el suelo pélvico no actúa solo — trabaja en coordinación con la respiración, con la musculatura abdominal profunda y con la postura. No es un músculo aislado: es un sistema.
¿Qué tiene que ver con tu vida sexual?
Prácticamente todo.
El orgasmo es una contracción del suelo pélvico. Cuando llegas al orgasmo, lo que sientes son contracciones rítmicas e involuntarias del músculo PC y de la musculatura que lo rodea. Cuanto más tono y más conciencia tengas de esta musculatura, más intensas y más definidas suelen ser esas contracciones — y más intenso el orgasmo.
La excitación activa el suelo pélvico. Durante la excitación sexual, el suelo pélvico se llena de sangre junto con el resto del tejido eréctil del clítoris y los bulbos vestibulares. Todo está conectado: el músculo PC, los bulbos, las raíces del clítoris, el perineo — forman una red integrada. Cuando el suelo pélvico está sano y flexible, esa red funciona mejor.
La penetración necesita un suelo pélvico que sepa soltar. Aquí viene un matiz crucial que casi nunca se explica: para que la penetración sea cómoda, el suelo pélvico no necesita estar fuerte — necesita estar flexible. Necesita saber contraerse y necesita saber relajarse. Si solo sabe contraerse (hipertonía), la entrada vaginal se cierra y aparece el dolor. Si solo sabe relajarse (hipotonía), puede haber pérdidas de orina o falta de sensibilidad durante la penetración.
El equilibrio entre tono y relajación es la clave. Y eso se entrena.
Señales de que tu suelo pélvico necesita atención
Si está debilitado (hipotonía): pérdidas de orina al toser, reír, saltar o estornudar. Sensación de pesadez en el bajo vientre. Menos sensibilidad durante la penetración. Dificultad para sentir las contracciones del orgasmo.
Si está demasiado tenso (hipertonía): dolor durante la penetración. Dificultad para insertar un tampón o para la exploración ginecológica. Sensación de que la vagina “se cierra”. Dificultad para relajarte durante el sexo. Dolor o molestia en la zona perineal.
En la menopausia: los cambios hormonales afectan directamente al suelo pélvico — la reducción de estrógenos debilita los tejidos, y es frecuente que aparezcan tanto síntomas de hipotonía (pérdidas de orina) como de hipertonía reactiva (el cuerpo compensa la debilidad con tensión excesiva).
Ejercicios prácticos: más allá de los Kegel básicos
Los ejercicios de Kegel — contraer y relajar el músculo PC — son el punto de partida, pero merecen hacerse bien y con matices.
Identificar el músculo
Antes de ejercitarlo, necesitas saber dónde está. La forma más sencilla: la próxima vez que vayas al baño, intenta cortar el chorro de orina a mitad. El músculo que usas para hacerlo es el PC. Una vez identificado, no vuelvas a hacer el ejercicio durante la micción — es solo para localizarlo. A partir de ahí, practica en cualquier momento del día.
Ejercicio básico: contracción y relajación
Contrae el músculo PC como si quisieras retener la orina. Mantén la contracción 3-5 segundos. Relaja completamente otros 3-5 segundos. Repite 10-15 veces. Haz 3 series al día.
Lo importante: la relajación es tan importante como la contracción. Si te limitas a apretar sin soltar conscientemente, puedes acabar con un suelo pélvico más tenso de lo que necesitas. Presta tanta atención al momento de soltar como al de contraer.
Ejercicio con respiración
Inhala mientras contraes el músculo PC — imagina que lo “subes” hacia el interior de tu cuerpo. Exhala mientras lo relajas — imagina que lo “dejas caer” suavemente. Repite 10 veces con respiraciones lentas y profundas.
Esta variación conecta el suelo pélvico con el diafragma, que es su compañero natural. La respiración diafragmática profunda es uno de los activadores más potentes del sistema nervioso parasimpático — el que necesitas para la excitación sexual. Cuando aprendes a coordinar respiración y suelo pélvico, estás entrenando al cuerpo para entrar en modo entrega.
Ejercicio de onda
Contrae primero la zona de la uretra, después la de la vagina, después la del ano — como una ola de delante hacia atrás. Luego haz la onda en sentido inverso: ano, vagina, uretra. Este ejercicio desarrolla la capacidad de diferenciar y controlar distintas zonas del suelo pélvico — una habilidad que tiene un impacto directo en las sensaciones durante la penetración y en la intensidad del orgasmo.
Ejercicio de relajación profunda (para hipertonía)
Si tu problema es el exceso de tensión, los ejercicios de contracción pueden empeorar las cosas. En ese caso, el trabajo prioritario es aprender a soltar. Túmbate con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo. Lleva la atención a la zona perineal. Con cada exhalación, imagina que el suelo pélvico se abre, se ablanda, se expande. No empujes — solo permite que la gravedad y la respiración hagan su trabajo. 5-10 minutos diarios.
El perineo: la zona que nadie mira
Entre la entrada vaginal y el ano hay una pequeña franja de piel — entre uno y tres centímetros — que se llama perineo. Es parte del suelo pélvico y tiene muchas más terminaciones nerviosas de lo que parece.
El masaje del perineo — presión suave con el pulgar, movimientos circulares lentos — es una práctica sencilla que ayuda a vascularizar la zona, a ganar flexibilidad, a reducir la tensión acumulada y a conectar con una parte del cuerpo que la mayoría de las mujeres ignoran por completo. También es especialmente recomendable en la preparación al parto y en la recuperación posparto.
Y tiene un beneficio sexual directo: el perineo está conectado con el clítoris y con toda la red de tejido eréctil que rodea la vagina. Estimularlo — solo o como parte del juego sexual — puede amplificar la excitación de formas inesperadas.
Lo que puedo hacer por ti en consulta
El suelo pélvico es uno de los temas que más trabajo en consulta con mujeres — tanto las que tienen dificultades sexuales (dolor, vaginismo, falta de sensibilidad, dificultad para el orgasmo) como las que simplemente quieren conocer mejor su cuerpo y ampliar su capacidad de placer.
Mi enfoque integra sexología clínica, terapia Gestalt y conciencia corporal. No hago fisioterapia de suelo pélvico (para eso derivo a profesionales especializados cuando es necesario), pero sí trabajo con la conexión entre el suelo pélvico, la respiración, el sistema nervioso y la vivencia emocional de la sexualidad — que es donde ocurren los cambios más profundos.
Atiendo en consulta presencial en Pamplona y también en formato online para toda España. La primera sesión es confidencial, sin juicios y a tu ritmo.
Vidal Higuera — Psicólogo y Sexólogo Clínico
Etiquetas: Educación Sexual, Masaje, Pamplona, Suelo pélvico, Tantra





