Ene
2024
Anatomía sexual femenina IV: el clítoris
by Sexologia Pamplona | in Anatomía Sexual | 0 comments
El órgano del placer que mereces conocer de verdad
Si te pidieran que señalaras tu clítoris, probablemente apuntarías a un punto pequeño en la parte superior de tu vulva. Y no estarías equivocada — pero solo estarías señalando una décima parte de lo que es.
El clítoris es mucho más de lo que se ve. Es un órgano complejo, extenso y extraordinariamente sensible, cuya única función en el cuerpo humano es el placer. No cumple ningún papel reproductor. No tiene ninguna otra utilidad biológica. Existe exclusivamente para que sientas.
Y sin embargo, durante siglos fue ignorado por la medicina, omitido de los libros de anatomía y borrado de la educación sexual. Que hoy puedas leer un artículo como este —y que una mujer pueda conocer su propio clítoris con detalle— es algo que hace apenas unas décadas no existía.
Esta es la cuarta entrega de la serie sobre anatomía sexual femenina. Después de explorar la vulva, los labios de Venus y el tacto consciente, llegamos al corazón del placer femenino.
¿Qué es el clítoris y cuál es su función?
El clítoris es un órgano eréctil complejo de entre 8 y 12 centímetros de longitud, formado por glande, cuerpo, dos raíces (crura) y dos bulbos vestibulares, cuya única función en el cuerpo humano es el placer sexual. No participa en la reproducción ni cumple ninguna otra función biológica: es el único órgano humano dedicado exclusivamente al placer.
La mayor parte de esta estructura es interna y permanece oculta. Lo que se ve por fuera —ese pequeño botón sensible bajo el capuchón— es solo el glande del clítoris, la punta visible de un órgano mucho mayor.
¿Qué es el glande del clítoris y cuántas terminaciones nerviosas tiene?
El glande del clítoris es la única parte visible del clítoris: un pequeño botón situado en la parte superior de la vulva, donde se unen los labios menores, protegido por un pliegue de piel llamado capuchón o prepucio, que concentra más de 8.000 terminaciones nerviosas en apenas unos milímetros. Es la mayor densidad de terminaciones nerviosas de todo el cuerpo humano.
El tamaño del glande varía de una mujer a otra: puede medir desde uno hasta quince milímetros. Puede ser redondeado, ligeramente puntiagudo o incluso tener una forma irregular. Puede estar más expuesto o más escondido bajo el capuchón —algunas mujeres necesitan retraerlo para verlo bien, y en otras es visible sin necesidad de tocarse—. Todos estos tamaños y formas son normales. Y la sensibilidad del clítoris no depende de su tamaño — un clítoris pequeño puede ser tan sensible o más que uno grande.
Para ponerlo en perspectiva: el glande del pene tiene aproximadamente la mitad de terminaciones nerviosas que el glande del clítoris, repartidas además sobre una superficie mucho mayor.
¿Cómo es el clítoris por dentro?
El clítoris interno está formado por tres estructuras de tejido eréctil: el cuerpo clitoriano (debajo del glande), las dos raíces o crura (que recorren el hueso púbico) y los dos bulbos vestibulares (que rodean la entrada de la vagina). Todas ellas se llenan de sangre y se ponen erectas durante la excitación.
Y aquí es donde la mayoría de las mujeres —y de los hombres— se sorprenden.
El cuerpo del clítoris
Justo debajo del glande, hacia el interior, se extiende el cuerpo clitoriano —una estructura de tejido eréctil que mide entre medio centímetro y cuatro centímetros—. Si colocas el pulgar y el índice a ambos lados del capuchón y deslizas suavemente, puedes sentirlo: es como un cordón elástico y firme bajo la piel. El glande y el cuerpo están cubiertos casi en su totalidad por el capuchón, que actúa como protector frente a la estimulación constante.
Las raíces (crura)
Desde la base del cuerpo, el clítoris se divide en dos ramas —las crura— que se extienden hacia atrás y hacia abajo a lo largo del hueso púbico, adaptándose a la forma de la pelvis. Cada raíz mide aproximadamente siete centímetros y medio. Están formadas por tejido eréctil rodeado por los músculos isquiocavernosos, que parten del isquion y envuelven el cuerpo del clítoris formando una especie de triángulo.
Los bulbos vestibulares
A ambos lados de la entrada vaginal se encuentran los bulbos vestibulares —dos masas de tejido eréctil que rodean el canal vaginal—. Aunque durante mucho tiempo se consideraron una estructura independiente, hoy la anatomía los reconoce como parte del complejo clitoriano.
Si sumamos todas las partes —glande, cuerpo, raíces y bulbos— el clítoris completo mide entre 8 y 12 centímetros de longitud interna. Bastante más de lo que la mayoría imagina.
¿Por qué importa conocer la anatomía del clítoris para el placer?
Conocer la anatomía completa del clítoris cambia la forma de vivir la sexualidad: revela que el placer no se concentra solo en el glande visible, que la erección del clítoris prepara todo el cuerpo para la penetración, y que el órgano cuenta con mecanismos automáticos de autoprotección. No es un ejercicio académico: tiene implicaciones directas en cómo vives tu sexualidad.
El placer no está solo en el glande
Muchas mujeres —y muchas parejas— creen que estimular el clítoris es tocar ese punto pequeño que se ve por fuera. Y sí, el glande es extraordinariamente sensible. Pero el clítoris es mucho más extenso, y toda su estructura interna responde a la estimulación. Cuando las raíces y los bulbos se llenan de sangre durante la excitación, toda la zona pélvica se vuelve más sensible. Esto explica por qué la presión sobre el monte de Venus, el masaje de los labios, o ciertos movimientos durante la penetración pueden generar placer —no porque estimulen la vagina directamente, sino porque estimulan las partes internas del clítoris—.
La erección del clítoris prepara todo el cuerpo
Como expliqué en el artículo sobre la erección del pene y del clítoris, cuando el clítoris se llena de sangre no solo se produce placer: los bulbos vestibulares al hincharse comprimen las glándulas que producen la lubricación, las paredes vaginales “sudan” un trasudado que contribuye a la lubricación, y se produce una apertura natural de la vagina. Es decir: la estimulación del clítoris no es un “preliminar” — es el mecanismo que prepara tu cuerpo para que la penetración sea cómoda y placentera. Cuando ese proceso no se completa, aparecen la sequedad y el dolor durante el coito.
El clítoris se protege a sí mismo
Un detalle que muchas mujeres desconocen: cuando la excitación se acerca al punto máximo, el glande del clítoris se retrae bajo el capuchón. No desaparece —se esconde para protegerse de la sobreestimulación—. Después del orgasmo, vuelve a asomar. Este movimiento es completamente natural y automático. Si en algún momento sientes que “pierdes” el clítoris durante la excitación, no te preocupes: sigue ahí, y tu cuerpo está haciendo exactamente lo que debe hacer.
¿Cómo le gusta al clítoris ser tocado?
No existe una fórmula universal de estimulación del clítoris, pero la experiencia clínica confirma algunos patrones: acercamiento gradual tras un calentamiento previo, tacto suave e indirecto al principio, aumento progresivo de la intensidad con la excitación, y posible combinación con estimulación interna. Sobre todo: cada mujer es diferente, y el autoconocimiento es la única brújula fiable.
El acercamiento gradual
La mayoría de las mujeres prefieren que la estimulación del clítoris llegue después de un calentamiento previo —caricias en el cuerpo, estimulación de los labios, besos, presión suave sobre el monte de Venus—. Ir directamente al glande sin preparación puede resultar demasiado intenso o incluso molesto.
Suave y lento al principio
El glande del clítoris tiene tanta sensibilidad que un tacto demasiado fuerte o demasiado rápido al inicio puede producir sobreestimulación —una sensación que pasa de placentera a irritante o incómoda en cuestión de segundos—. El tacto indirecto —a través del capuchón, sobre los lados, con movimientos circulares suaves— suele ser más placentero que el contacto directo.
La intensidad puede subir con la excitación
A medida que la excitación crece y el clítoris se llena de sangre, muchas mujeres toleran y disfrutan un tacto más firme y más rítmico. Pero esto varía enormemente de una mujer a otra y de un momento a otro.
Combinación con estimulación interna
Para muchas mujeres, la estimulación simultánea del glande del clítoris y de la zona del punto G —en la pared anterior de la vagina— produce una excitación especialmente intensa. Esta combinación activa al mismo tiempo la parte visible e interna del complejo clitoriano, y está en la base de la distinción entre orgasmo vaginal y clitoriano.
Lo más importante: cada mujer es diferente. Lo que funciona para una puede no funcionar para otra. E incluso en la misma mujer, lo que funciona un día puede no funcionar al siguiente. Por eso el autoconocimiento que hemos ido trabajando en esta serie es tan valioso: solo tú puedes descubrir tu propio mapa de placer. Y solo desde ese conocimiento puedes comunicárselo a tu pareja —algo que conecta directamente con los cinco lenguajes del amor aplicados al cuerpo: solo puedes pedir lo que conoces—.
¿Por qué a veces el clítoris “no responde”?
Cuando el clítoris parece poco sensible o la estimulación no produce placer, las causas más frecuentes son un sistema nervioso en modo alerta, tensión crónica del suelo pélvico, estimulación previa insuficiente, experiencias pasadas que asociaron el tacto genital con malestar, o efectos de cierta medicación. Ninguna de estas causas es irreversible.
Algunas mujeres sienten que su clítoris es poco sensible, o que la estimulación no les produce placer, o que el orgasmo clitoriano les resulta inaccesible. Esto puede tener varias explicaciones:
- Un sistema nervioso en modo alerta (simpático sobreactivado) que impide que la excitación se desarrolle plenamente. Lo explico en detalle en el artículo sobre los nervios simpáticos y parasimpáticos de la excitación sexual.
- Tensión crónica en el suelo pélvico que reduce la sensibilidad de toda la zona.
- Falta de estimulación previa suficiente — el clítoris necesita tiempo para llenarse de sangre y alcanzar su máxima sensibilidad. Es la causa más frecuente de falta de excitación.
- Experiencias pasadas que han asociado el tacto genital con incomodidad, dolor o vergüenza.
- Medicación (ciertos antidepresivos, anticonceptivos hormonales) que puede reducir la sensibilidad.
Ninguna de estas causas es irreversible. Todas pueden abordarse. Detrás de muchas de ellas hay también capas de sabotaje cultural al propio placer que conviene mirar de frente, como describe el psicoterapeuta Eduardo Grecco.
¿Cómo se trabaja en consulta la falta de sensibilidad o de placer?
El abordaje sexológico de las dificultades con el clítoris y el placer integra regulación del sistema nervioso, focalización sensorial y exploración emocional, partiendo siempre de un encuadre seguro y sin juicio, a ritmo de cada mujer. No se trata de “hacer que el cuerpo funcione”, sino de crear las condiciones para que pueda funcionar como sabe.
Si sientes que tu cuerpo no responde como te gustaría, si tienes dificultad para excitarte o para llegar al orgasmo, si la estimulación del clítoris te resulta incómoda en lugar de placentera, o si simplemente quieres conocer mejor tu propio placer con acompañamiento profesional —ese es exactamente el tipo de trabajo que hago—.
En mi consulta combino sexología clínica, terapia Gestalt y trabajo con la conciencia corporal. Utilizamos ejercicios de focalización sensorial, regulación del sistema nervioso y exploración emocional para reconectar con tu cuerpo desde un espacio seguro, sin juicio y a tu ritmo. Cuando el trabajo lo pide, integramos también las cuatro llaves del trabajo somático y el masaje gestáltico, porque reconectar con la sensación corporal —como describió Alexander Lowen desde la bioenergética— es la base de toda recuperación del placer. Para muchas mujeres, este camino es también un reencuentro con la Afrodita interior que la cultura ha mantenido silenciada.
Sobre el autor
Vidal Higuera es psicólogo, sexólogo clínico y terapeuta Gestalt. Especializado en sexología somática femenina, autoconocimiento sexual, anorgasmia, trastornos de la excitación y dolor sexual. Acompaña a mujeres y parejas en procesos de reconexión corporal y recuperación del placer desde un enfoque integrador que combina sexología clínica, terapia Gestalt, Masaje Sensitivo Gestáltico, focalización sensorial y regulación del sistema nervioso autónomo. Consulta presencial en Pamplona y también online para toda España.
📩 Escríbeme y hablamos sin compromiso — la primera sesión es confidencial, sin prisas y sin compromiso.
Serie completa de anatomía sexual femenina
Este es el cuarto artículo de una serie de trece sobre anatomía sexual femenina:
- I. Exploración de la vulva y la vagina
- II. Los labios de Venus
- III. Cómo tocar los labios de Venus
- IV. El clítoris (este artículo)
- V. Cómo tocar el clítoris
- VI. El punto G
- VII. Cómo acariciar el punto G
- VIII. El músculo PC
- IX. Ejercicios para la musculatura del suelo pélvico
- X. El útero
- XI. Cómo masajear el útero
- XII. Los ovarios
- XIII. Cómo entrar en contacto con los ovarios mediante la energía
Preguntas frecuentes sobre el clítoris
¿Qué tamaño tiene el clítoris? El clítoris completo mide entre 8 y 12 centímetros de longitud, sumando todas sus partes: glande, cuerpo, raíces y bulbos vestibulares. Lo que se ve por fuera —el glande— mide solo entre 1 y 15 milímetros según la mujer. La inmensa mayoría del clítoris es una estructura interna, oculta, que se extiende a lo largo del hueso púbico y rodea la entrada de la vagina.
¿Cuántas terminaciones nerviosas tiene el clítoris? El glande del clítoris concentra más de 8.000 terminaciones nerviosas en apenas unos milímetros de superficie. Es la mayor densidad de terminaciones nerviosas de todo el cuerpo humano. El glande del pene, por comparación, tiene aproximadamente la mitad, repartidas además sobre una superficie mucho mayor.
¿La sensibilidad del clítoris depende de su tamaño? No. La sensibilidad del clítoris no guarda relación con el tamaño del glande visible. Un clítoris pequeño puede ser igual o más sensible que uno grande. Todos los tamaños y formas del glande del clítoris son anatómicamente normales.
¿Por qué el clítoris desaparece o se esconde durante la excitación? Es un mecanismo natural de autoprotección. Cuando la excitación se aproxima al punto máximo, el glande del clítoris se retrae bajo el capuchón para protegerse de la sobreestimulación. No desaparece: sigue ahí, simplemente se esconde. Tras el orgasmo vuelve a asomar. Si sientes que “pierdes” el clítoris durante la excitación, tu cuerpo está funcionando exactamente como debe.
¿Es cierto que el clítoris solo sirve para el placer? Sí. El clítoris es el único órgano del cuerpo humano cuya función exclusiva es el placer sexual. No interviene en la reproducción ni cumple ninguna otra función biológica. El pene, en cambio, comparte funciones de placer, reproducción y micción.
¿Por qué la estimulación directa del clítoris a veces resulta molesta? Porque el glande del clítoris tiene una densidad de terminaciones nerviosas tan alta que un tacto demasiado fuerte, rápido o directo —especialmente al inicio, sin un calentamiento previo— puede producir sobreestimulación: una sensación que pasa de placentera a irritante en segundos. El tacto indirecto, a través del capuchón o sobre los lados, suele ser más placentero, sobre todo al principio del encuentro.
¿Qué relación hay entre el clítoris y el punto G? El llamado “punto G” no es una estructura independiente, sino una zona de la pared anterior de la vagina que está en contacto con las partes internas del clítoris (las raíces y los bulbos vestibulares) y con el tejido esponjoso que rodea la uretra. Por eso la sexología contemporánea habla de “complejo clitorouretral”: lo que se estimula a través de la vagina es, en buena medida, el clítoris interno.
¿Se puede recuperar la sensibilidad del clítoris si se ha perdido? En la mayoría de los casos, sí. La pérdida de sensibilidad o de respuesta del clítoris suele deberse a causas reversibles: activación crónica del sistema nervioso simpático, tensión del suelo pélvico, estimulación insuficiente, experiencias previas o efectos de cierta medicación. Un trabajo sexológico que combine regulación del sistema nervioso, focalización sensorial y exploración emocional permite recuperar la respuesta en la mayoría de las mujeres.
Etiquetas: Educación Sexual, Masaje, Pamplona, sexología, Tantra




