Ilustración inspirada en El beso de Rodin que muestra a una pareja abrazándose, acompañando un artículo sobre tacto, intimidad y sexualidad consciente.

Hay una pregunta que muchas personas se hacen en silencio, a veces durante años, sin atreverse a decirla en voz alta: ¿por qué el sexo no me gusta como antes? ¿O como se supone que debería gustarme?

La sexualidad es uno de los ámbitos donde más fácilmente se instala la presión. La presión de responder de cierta manera, de sentir lo que “se espera”, de funcionar correctamente. Y paradójicamente, esa misma presión es, con frecuencia, lo que más interfiere con el placer real.

Recuperar el placer sexual no consiste en hacer más ni en hacerlo mejor. Consiste en volver al cuerpo: aprender a sentir antes de actuar y desaprender la sexualidad como rendimiento para reaprenderla como experiencia presente. Ahí es donde entra el trabajo con tacto consciente dentro de la terapia sexual con enfoque somático.

¿Por qué desaparece el placer sexual?

No es infrecuente. De hecho, es mucho más común de lo que se habla en consulta o en círculos cercanos.

El deseo que se va apagando en la pareja. La dificultad para excitarse o para mantener la excitación. El dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia). La incapacidad de llegar al orgasmo o de disfrutarlo. El sexo que se convierte en obligación o en algo que se evita.

Detrás de cada una de estas situaciones puede haber causas muy distintas:

  • Estrés crónico y desregulación del sistema nervioso autónomo
  • Historia de trauma, abuso o experiencias sexuales no deseadas
  • Imagen corporal negativa y dificultades de autoestima
  • Conflictos relacionales no resueltos en la pareja
  • Efectos secundarios de fármacos (antidepresivos, anticonceptivos, antihipertensivos)
  • Cambios hormonales: menopausia, postparto, andropausia
  • Expectativas distorsionadas sobre cómo “debería” ser el sexo, muchas veces alimentadas por el modelo que transmite la pornografía
  • Aprendizajes tempranos sobre la sexualidad asociados a culpa o vergüenza

En algunos casos, la dificultad se concreta en la imposibilidad de alcanzar el orgasmo —lo que clínicamente se conoce como anorgasmia femenina—, una situación que casi siempre tiene un componente corporal y de regulación nerviosa, no solo psicológico.

Pero hay algo que casi todas estas situaciones tienen en común: el cuerpo ha aprendido a desconectarse de la sensación. Y esa desconexión, aunque al principio puede parecer una solución, con el tiempo se convierte en el problema.

¿Qué le ocurre al cuerpo cuando se bloquea el placer?

El sistema nervioso tiene una lógica propia. La respuesta sexual depende en gran medida del equilibrio entre los nervios simpáticos y parasimpáticos: cuando predomina la activación de alerta, el cuerpo no puede entregarse al placer. Y cuando la sexualidad ha estado asociada a dolor, presión, miedo o vergüenza, el sistema nervioso aprende a protegerse. Esa protección puede tomar varias formas clínicamente reconocibles:

  • Contracción muscular involuntaria (como en el vaginismo)
  • Anestesia sensorial (dificultad para sentir o percibir sensaciones)
  • Hiperactivación sin resolución (excitación que no se traduce en placer)
  • Bloqueo completo (ausencia de respuesta sexual)

No es algo que la persona haga conscientemente. No es “no querer”. Es el sistema nervioso haciendo exactamente lo que aprendió a hacer: proteger.

El problema es que esa protección, cuando ya no es necesaria, sigue activa. El estrés sostenido mantiene el cuerpo en un estado de vigilancia incompatible con el placer. Y el cuerpo no actualiza ese aprendizaje mediante la voluntad ni la comprensión intelectual. Necesita nuevas experiencias sensoriales. Necesita aprender, a través del tacto, que la sensación puede ser segura.

¿Qué es la sexología somática?

La sexología somática es un enfoque clínico de la sexualidad que parte de una premisa simple pero profunda: la sexualidad es, antes que nada, una experiencia corporal. Cuando algo no funciona en la sexualidad, casi siempre hay algo que no funciona en la relación del cuerpo con la sensación.

Como describió el psicoterapeuta Alexander Lowen, la sensación es la base de toda experiencia viva: sin capacidad de sentir, no hay placer posible. Por eso, trabajar desde la sexología somática no significa intervenir directamente sobre la sexualidad desde la primera sesión. Significa comenzar por reentrenar la capacidad del sistema nervioso para recibir sensación de manera segura. Sin presión. Sin objetivo. Sin rendimiento.

Esto se hace, entre otras formas, a través del tacto consciente graduado: un trabajo progresivo, siempre consentido, dentro de los límites que la persona puede recibir en cada momento. No se trata de aplicar una técnica de masaje, sino de cultivar una actitud hacia el contacto y la sensación: aprender a recibir, a estar presente, a ampliar de forma paulatina la ventana de tolerancia —el rango en el que el sistema nervioso puede percibir sensación sin activarse en alerta ni colapsar en bloqueo—. Es la misma actitud que sostiene el Masaje Sensitivo Gestáltico, un trabajo corporal que enseño específicamente a parejas.

El objetivo de una sesión no es la excitación ni el orgasmo. El objetivo es la presencia en el cuerpo. Y paradójicamente, cuando ese objetivo se suelta, lo demás empieza a ocurrir de forma más natural.

¿En qué consiste el sensate focus?

El sensate focus es una técnica de terapia sexual desarrollada por Masters y Johnson que consiste en centrar la atención plena en la sensación del tacto, sin ningún otro objetivo: sin búsqueda de excitación, sin meta orgásmica y sin presión de rendimiento. Es una de las herramientas más utilizadas en sexología clínica con base somática.

La práctica puede realizarse en solitario o en pareja, siempre bajo orientación terapéutica, y se aplica de forma progresiva en fases:

  1. Tacto no genital, sin retorno: una persona recibe, la otra ofrece, sin reciprocidad simultánea.
  2. Tacto no genital con retorno: introducción de la respuesta mutua.
  3. Inclusión gradual de zonas genitales, manteniendo la atención en la sensación, no en la respuesta.
  4. Integración con la sexualidad compartida, una vez que el sistema nervioso ha recuperado la capacidad de recibir sin presión.

Este abordaje permite romper el ciclo presión-ansiedad-bloqueo que alimenta muchas dificultades sexuales. Es, además, una vía muy útil cuando una pareja ha dejado de tocarse y el contacto se ha ido perdiendo, o cuando el deseo es desigual entre los dos miembros. Cuando el cuerpo aprende que puede sentir sin tener que responder de ninguna manera concreta, la respuesta sexual natural empieza a recuperar su espacio.

¿Qué papel juega el autoconocimiento del cuerpo?

Buena parte del trabajo para recuperar el placer es individual y empieza mucho antes de cualquier encuentro compartido: tiene que ver con la relación de cada persona con su propio cuerpo.

Conocer la anatomía sexual y los órganos del placer, entender cómo responde el cuerpo y aprender a explorar la sensación sin prisa son pasos que reducen el miedo y devuelven autonomía. En este terreno, recursos como las cuatro llaves del tantra ofrecen formas de habitar el cuerpo desde la presencia y no desde la meta.

También ayuda reconocer los mecanismos por los que, sin darnos cuenta, saboteamos nuestro propio placer: la anticipación ansiosa, la autoexigencia, la desconexión o el control excesivo. Identificarlos es el primer paso para soltarlos.

¿Cómo se trabaja el tacto consciente en consulta de sexología?

En mi consulta, el trabajo con tacto consciente se realiza siempre dentro de un encuadre clínico claro. Eso incluye:

1. Evaluación inicial. Se explora la historia sexual, las dificultades actuales, el contexto relacional y los objetivos terapéuticos. No hay preguntas que no puedan hacerse. No hay respuestas que juzgar.

2. Proceso progresivo. Combinamos sesiones verbales, ejercicios de toma de consciencia corporal y trabajo con respiración y sensación. En el trabajo individual, mi labor es enseñar la actitud del tacto consciente —cómo escuchar el cuerpo, cómo recibir sensación sin presión— para que la persona pueda llevarla a su propia experiencia. Cuando el trabajo es con parejas, sí incorporo de forma guiada recursos del Masaje Sensitivo Gestáltico, enseñándoles a aplicarlo entre ellos como vía de reconexión.

3. Orientación para la práctica en casa. Tanto individual como en pareja, con pautas adaptadas a cada caso.

4. Integración progresiva. El ritmo siempre lo marca la persona. No hay un protocolo único. Hay un proceso diseñado para cada situación clínica.

Este enfoque puede abordarse desde tres marcos según cada caso: como terapia sexual cuando hay una dificultad concreta de respuesta sexual, como asesoramiento sexológico cuando el foco es el autoconocimiento y la educación somática, o como terapia de pareja cuando el trabajo implica recuperar el contacto y el vínculo entre dos personas.

¿Cuándo conviene consultar con un sexólogo clínico?

Algunos indicadores frecuentes en consulta:

  • Llevas tiempo sintiendo que el placer ha desaparecido y no entiendes por qué
  • Hay dolor o incomodidad en las relaciones sexuales
  • La sexualidad se ha convertido en fuente de ansiedad anticipatoria
  • Has notado un cambio importante en el deseo, propio o de tu pareja
  • Existe una historia previa que sospechas que está interfiriendo
  • Tu cuerpo “no responde” como antes y eso te genera malestar

Si te reconoces en alguno de estos puntos, una primera consulta puede ayudarte a entender qué está ocurriendo y qué camino terapéutico tiene sentido para ti.

Lo que el placer no debería ser

El placer sexual no debería ser algo que se alcanza a base de esfuerzo. No debería ser un examen que superar. No debería depender de que el cuerpo responda de una manera concreta en un momento concreto.

El placer, en su forma más auténtica, es simplemente presencia. Estar en el cuerpo. Sentir lo que hay. Recibir lo que se ofrece.

Si llevas tiempo sintiéndote alejado de esa experiencia —ya sea por bloqueo, por dolor, por falta de deseo o por presión— saber que hay un camino de vuelta es, quizás, lo primero que necesitas escuchar.

Y ese camino no empieza con más técnica. Empieza con más escucha. La del cuerpo propio.

Preguntas frecuentes sobre tacto consciente y sexualidad

¿La sexología somática implica contacto físico desde la primera sesión? No. El trabajo siempre comienza con sesiones verbales, evaluación clínica y psicoeducación sobre el sistema nervioso. En la consulta individual, el foco está en aprender la actitud del tacto consciente.

¿Funciona también para personas solas, sin pareja? Sí. Gran parte del trabajo es individual: tiene que ver con la relación de la persona con su propio cuerpo. Se puede trabajar la respuesta sexual, el autoconocimiento corporal y la regulación del sistema nervioso sin necesidad de pareja.

¿En cuánto tiempo se notan resultados? Depende de cada caso. En dificultades recientes, suele haber cambios perceptibles en pocas sesiones. En situaciones con historia de trauma o dolor crónico, el proceso es más gradual y se mide en meses. La sexología somática prioriza la sostenibilidad del cambio sobre la rapidez.

¿Es compatible con tratamientos médicos o farmacológicos? Sí. El enfoque somático complementa, no sustituye, otros tratamientos médicos. En casos de medicación que afecta a la respuesta sexual, conviene coordinación con el profesional de referencia.

¿Se puede hacer en formato online? Una gran parte del trabajo sí: psicoeducación, sensate focus guiado, ejercicios de consciencia corporal y regulación del sistema nervioso. El trabajo corporal con parejas se realiza únicamente en consulta presencial en Pamplona o Almería.

Sobre el autor

Soy Vidal Higuera, psicólogo y sexólogo clínico. Trabajo con un enfoque integrador que combina sexología clínica, terapia Gestalt, Masaje Sensitivo Gestáltico y regulación somática del sistema nervioso. Atiendo en consulta presencial en Pamplona y en formato online para toda España. Mi formación incluye sexología clínica, psicoterapia humanista, Masaje Sensitivo Gestáltico (tres niveles) y formación continuada en psicocardiología y síndrome de sensibilización central.


¿Quieres explorar si la sexología somática puede ayudarte? Ofrezco primeras consultas presenciales en Pamplona y online para toda España. Escríbeme sin compromiso: todas las preguntas son bienvenidas.

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