Las glándulas que gobiernan tu deseo, tu ciclo y tu fertilidad

Tus ovarios hacen mucho más que producir óvulos. Son las glándulas que regulan tus hormonas sexuales —las que determinan cuándo sientes más deseo, cuándo estás más sensible, cuándo tu cuerpo se excita con más facilidad y cuándo le cuesta más—. Son, en gran medida, el motor hormonal de tu sexualidad.

Y sin embargo, la mayoría de las mujeres no saben casi nada sobre ellos. Saben que existen, saben que tienen algo que ver con la regla y con quedarse embarazada, y poco más. Este artículo está aquí para cambiar eso.

Esta es la duodécima entrega de la serie sobre anatomía sexual femenina. Después de explorar la vulva, los labios de Venus, el clítoris, la zona G, el suelo pélvico y el útero, llegamos a los órganos más internos y menos accesibles de tu cuerpo —pero cuya influencia sientes cada día—.


¿Qué son los ovarios y dónde están?

Los ovarios son dos glándulas con forma de almendra, de unos 3-4 centímetros, situadas a ambos lados del útero en la pared lateral de la pelvis, conectadas con el útero a través de las trompas de Falopio. Cumplen dos funciones esenciales: producir óvulos y producir las hormonas sexuales femeninas.

Cada ovario tiene aproximadamente el tamaño de una almendra grande o una ciruela pequeña. Están conectados con el útero a través de las trompas de Falopio, unos conductos finos que terminan en unas proyecciones con forma de helechos deshilachados llamadas fimbrias, cuyo trabajo es recoger el óvulo cuando sale del ovario durante la ovulación y guiarlo hacia la trompa.

A diferencia de otros órganos que hemos explorado en esta serie, los ovarios no se pueden tocar ni palpar —están demasiado profundos dentro de la pelvis—. Pero el hecho de que no puedas sentirlos directamente no significa que no estén profundamente presentes en tu experiencia diaria: su influencia hormonal la sientes cada día, lo sepas o no.


¿Qué hacen los ovarios cada día?

Los ovarios cumplen dos funciones fundamentales: producen los óvulos (la mujer nace con todos los que tendrá en su vida) y producen las tres hormonas sexuales femeninas —estrógenos, progesterona y testosterona—. La segunda función es la que más directamente afecta a la vida cotidiana y a la sexualidad.

Producen óvulos

Pero no de la forma que muchas mujeres creen. A diferencia de los hombres, que producen espermatozoides nuevos constantemente desde la pubertad, tú naciste con todos los óvulos que vas a tener en tu vida. Un feto femenino de veinte semanas de gestación tiene aproximadamente entre seis y siete millones de células ováricas. En el momento de nacer, quedan unas 400.000 a 500.000. Y de esas, solo unos 400-500 llegarán a madurar y ser liberados a lo largo de toda la vida fértil —uno cada mes, aproximadamente—.

Cada óvulo que madura y se libera durante la ovulación es una célula extraordinaria —la más grande del cuerpo humano, la única célula completamente esférica, visible incluso a simple vista—.

Producen hormonas sexuales

Esta es la función que más directamente afecta a tu vida cotidiana y a tu sexualidad. Los ovarios producen tres hormonas principales: estrógenos, progesterona y, en menor cantidad, testosterona.


¿Cómo influyen los ovarios en el deseo sexual a lo largo del ciclo?

Las hormonas que producen los ovarios fluctúan a lo largo del ciclo menstrual, y esas fluctuaciones modifican directamente el deseo, la lubricación, la sensibilidad genital y la facilidad para excitarse: el deseo suele ser máximo en torno a la ovulación y más bajo en la fase lútea.

Las hormonas ováricas no están en un nivel constante. Y esas fluctuaciones tienen un impacto directo en cómo sientes, cómo deseas y cómo responde tu cuerpo sexualmente.

Fase folicular (después de la regla, antes de la ovulación)

Los estrógenos empiezan a subir progresivamente. Esto se traduce en un aumento gradual de la lubricación, de la sensibilidad genital y, en muchas mujeres, del deseo sexual. La piel se vuelve más suave, el humor mejora, la energía sube. Tu cuerpo se está preparando para la ovulación.

Ovulación

Los estrógenos alcanzan su pico máximo. La testosterona también sube ligeramente. Para muchas mujeres, este es el momento del mes en el que más deseo sienten, más facilidad tienen para excitarse y más intensos son los orgasmos. No es casualidad —tu cuerpo está biológicamente diseñado para buscar el contacto sexual en el momento de máxima fertilidad—.

Fase lútea (después de la ovulación, antes de la regla)

La progesterona toma el relevo. Los estrógenos descienden. Muchas mujeres notan una disminución del deseo, más cansancio, más irritabilidad, menos lubricación. No es que “algo vaya mal” —es tu ciclo hormonal haciendo exactamente lo que tiene que hacer—.

Menstruación

Los niveles hormonales están en su punto más bajo. El deseo puede estar también bajo —o, en algunas mujeres, paradójicamente alto (el alivio de la tensión premenstrual puede abrir espacio al deseo)—. La respuesta es individual.

Conocer este ritmo no es solo interesante —es útil—. Si sabes en qué momento del ciclo estás, puedes entender mejor por qué un día te apetece el sexo y al siguiente no, y puedes comunicárselo a tu pareja sin sentir que “algo te pasa”.


¿Qué papel tiene la testosterona en el deseo sexual femenino?

La testosterona, producida en pequeñas cantidades por los ovarios y las glándulas suprarrenales, es la principal hormona responsable del deseo sexual, la motivación erótica y la sensibilidad genital en la mujer; cuando sus niveles bajan, el deseo puede desplomarse aunque todo lo demás esté bien.

Cuando se habla de deseo sexual femenino, se mencionan los estrógenos y la progesterona. Pero hay una tercera hormona crucial: la testosterona.

Sí, la “hormona masculina”. Las mujeres también la producen —en los ovarios y en las glándulas suprarrenales— y es la principal responsable del deseo sexual, de la motivación erótica y de la sensibilidad genital. Cuando los niveles de testosterona bajan —como ocurre en la menopausia, con ciertos anticonceptivos hormonales, o por estrés crónico— el deseo puede desplomarse aunque todo lo demás “esté bien”.

Muchas mujeres que llegan a consulta diciendo “no sé qué me pasa, no tengo ganas de nada” descubren que el problema no es solo psicológico —tiene un componente hormonal—. Y eso no significa que la solución sea siempre farmacológica, pero sí que entender el papel de la testosterona cambia la perspectiva por completo. Lo abordo en detalle en el artículo sobre el bajo deseo sexual.


¿Qué les pasa a los ovarios en la menopausia?

En la menopausia los ovarios no se apagan: cambian de función. Lo que se detiene es la ovulación y la producción cíclica de estrógenos y progesterona en los niveles de la vida fértil, pero los ovarios siguen activos produciendo andrógenos —testosterona y androstenediona— importantes para el deseo, la energía y la salud ósea.

La menopausia no significa que tus ovarios se “jubilen” —significa que se transforman en un órgano endocrino con un perfil hormonal diferente—. Parte de esos andrógenos se convierte además en estrógenos en otros tejidos del cuerpo.

Las consecuencias para la sexualidad —que abordo en detalle en el artículo sobre vaginismo en la perimenopausia y menopausia— son reales y significativas: sequedad vaginal, pérdida de elasticidad, cambios en la sensibilidad, disminución del deseo. Pero no son irreversibles ni significan el final de la vida sexual. Lo que significan es que el cuerpo ha cambiado y necesita una nueva forma de cuidado, de estimulación y, a veces, de acompañamiento profesional.

Mujeres sin ovarios

Algunas mujeres han pasado por una ooforectomía (extirpación de uno o ambos ovarios). Si se han extirpado los dos, la consecuencia es una menopausia quirúrgica inmediata —y más brusca que la natural, porque se pierde de golpe no solo la producción de estrógenos sino también la de testosterona que los ovarios seguirían aportando durante años—. Esto puede afectar de forma notable al deseo sexual, la energía y el bienestar general. La terapia hormonal sustitutiva es una opción que conviene valorar con el ginecólogo. Y el acompañamiento sexológico puede ayudar a navegar los cambios en la respuesta sexual y el deseo.


¿Qué datos curiosos esconden los ovarios y los óvulos?

Los óvulos son las células más antiguas del cuerpo de una mujer —se formaron antes de su nacimiento—, son la célula más grande del cuerpo humano y, lejos de ser un premio pasivo en una “carrera” de espermatozoides, son ellos los que seleccionan y permiten la entrada del espermatozoide.

  • Tus óvulos son las células más antiguas de tu cuerpo. El óvulo del que tú misma procedes se formó dentro de tu abuela, cuando tu madre era un feto en su vientre. Tres generaciones conectadas biológicamente.
  • El óvulo humano es la célula más grande del cuerpo —mide aproximadamente 0,1 milímetros de diámetro y es visible a simple vista como un punto diminuto—.
  • Los espermatozoides se orientan hacia el óvulo por señales químicas: los óvulos liberan sustancias aromáticas que funcionan como señal de atracción, y los espermatozoides poseen receptores olfativos en su superficie. Una comunicación química entre dos células en la oscuridad del interior del cuerpo.
  • La fecundación no es una “carrera”. No “gana el primero en llegar”: los espermatozoides necesitan actuar de forma conjunta para debilitar la capa externa del óvulo, y es finalmente el óvulo el que selecciona y permite la entrada del espermatozoide adecuado. No es una conquista —es una selección—.

¿Cuándo conviene un acompañamiento profesional?

Si sientes curiosidad por conocer mejor tu propio cuerpo —cómo responden tus ovarios al ciclo, cómo influyen en tu sexualidad, cómo reconectar con tu zona pélvica después de un cambio hormonal— puedo acompañarte.

En mi consulta trabajo con sexología clínica, terapia Gestalt y conciencia corporal. Cuando el deseo cae tras un cambio hormonal —menopausia, posparto, ooforectomía, anticoncepción—, el trabajo combina la comprensión de lo que ocurre en el cuerpo con la reconexión sensorial y emocional con la sexualidad. Reconectar con la sensación corporal —como describió Alexander Lowen— y, cuando el trabajo lo pide, integrar las cuatro llaves del trabajo somático, permite que el deseo encuentre nuevas vías más allá de lo puramente hormonal. En el último artículo de la serie veremos cómo entrar en contacto consciente con los ovarios.


Sobre el autor

Vidal Higuera es psicólogo, sexólogo clínico y terapeuta Gestalt. Especializado en sexología somática femenina, deseo sexual y ciclo hormonal, sexualidad en la menopausia, autoconocimiento sexual y trastornos del deseo. Acompaña a mujeres y parejas en procesos de reconexión corporal y recuperación del placer desde un enfoque integrador que combina sexología clínica, terapia Gestalt, Masaje Sensitivo Gestáltico, focalización sensorial y regulación del sistema nervioso autónomo. Consulta presencial en Pamplona y también online para toda España.

📩 Escríbeme y hablamos sin compromiso — la primera sesión es confidencial, sin juicios y a tu ritmo.


Serie completa de anatomía sexual femenina

Este es el duodécimo artículo de una serie de trece sobre anatomía sexual femenina:


Preguntas frecuentes sobre los ovarios

¿Qué función tienen los ovarios? Los ovarios cumplen dos funciones fundamentales: producir los óvulos (las células reproductoras femeninas) y producir las hormonas sexuales femeninas —estrógenos, progesterona y testosterona—. La función hormonal es la que más influye en la vida cotidiana y en la sexualidad, porque regula el deseo, la lubricación, la sensibilidad genital y el estado de ánimo.

¿Las mujeres producen óvulos nuevos cada mes? No. A diferencia de los hombres, que producen espermatozoides nuevos de forma continua, las mujeres nacen con todos los óvulos que tendrán en su vida. Al nacer, los ovarios contienen entre 400.000 y 500.000 células ováricas, de las cuales solo unas 400-500 llegan a madurar y liberarse a lo largo de toda la vida fértil, aproximadamente una por ciclo.

¿Por qué tengo más deseo sexual en algunos momentos del mes? Porque las hormonas ováricas fluctúan a lo largo del ciclo menstrual. En torno a la ovulación, los estrógenos alcanzan su pico y la testosterona sube ligeramente: es el momento en que muchas mujeres sienten más deseo, se excitan con más facilidad y tienen orgasmos más intensos. En la fase lútea, antes de la regla, el deseo suele descender. Es una variación hormonal normal, no un problema.

¿Qué papel tiene la testosterona en el deseo sexual de la mujer? La testosterona, producida en pequeñas cantidades por los ovarios y las glándulas suprarrenales, es la principal hormona responsable del deseo sexual, la motivación erótica y la sensibilidad genital en la mujer. Cuando sus niveles bajan —por la menopausia, ciertos anticonceptivos hormonales o el estrés crónico—, el deseo puede caer de forma notable aunque el resto de hormonas estén en niveles normales.

¿Los ovarios dejan de funcionar con la menopausia? No, es un error frecuente. En la menopausia los ovarios no se apagan: cambian de función. Lo que se detiene es la ovulación y la producción cíclica de estrógenos y progesterona en niveles de vida fértil. Pero los ovarios siguen activos produciendo andrógenos —testosterona y androstenediona—, importantes para el deseo, la energía y la salud ósea. Parte de esos andrógenos se convierte en estrógenos en otros tejidos del cuerpo.

¿Qué es la menopausia quirúrgica? La menopausia quirúrgica es la que se produce de golpe cuando se extirpan ambos ovarios (ooforectomía bilateral). A diferencia de la menopausia natural, que es gradual, en la quirúrgica se pierde de forma brusca no solo la producción de estrógenos sino también la de testosterona que los ovarios seguirían aportando durante años. Por eso puede afectar de forma más marcada al deseo, la energía y el bienestar, y conviene valorar con el ginecólogo opciones como la terapia hormonal sustitutiva.

¿Es cierto que el óvulo selecciona al espermatozoide? Sí. La idea de la fecundación como una “carrera” que gana el espermatozoide más rápido es una simplificación. En realidad, los espermatozoides necesitan actuar de forma conjunta para debilitar la capa externa del óvulo, y es finalmente el óvulo el que selecciona y permite la entrada del espermatozoide. La fecundación es un proceso de selección, no una conquista.

¿Por qué bajó mi deseo sexual si “todo está bien”? Una causa frecuente, y a menudo pasada por alto, es hormonal: una bajada de testosterona —por menopausia, anticonceptivos hormonales, ooforectomía o estrés crónico— puede reducir el deseo de forma notable aunque no haya ningún problema psicológico ni de pareja. Entender el componente hormonal cambia la perspectiva, aunque la solución no siempre es farmacológica: el abordaje sexológico trabaja tanto la dimensión corporal como la emocional del deseo.

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