Mar
2026
Hay una pregunta que tarde o temprano se hace casi toda pareja: ¿esto que siento ahora es todavía amor, o ya se ha acabado? Es, en el fondo, la pregunta de qué es el amor en la pareja cuando el enamoramiento se ha ido.
La pregunta llega cuando el entusiasmo del principio se ha asentado. Cuando ya no hay mariposas, sino rutina. Cuando se conocen demasiado bien como para idealizarse, y no lo suficiente como para entenderse del todo.
En consulta la escucho a menudo, formulada de mil maneras distintas. Y siempre me parece que esconde otra pregunta más profunda: ¿qué es, en realidad, el amor?
No tengo una respuesta definitiva. Pero sí tengo algunas ideas que me han resultado útiles, y que quiero compartir aquí.
¿Qué diferencia hay entre el enamoramiento y el amor?
El enamoramiento es un estado intenso y transitorio, de base neuroquímica —con la dopamina disparada y la percepción del otro idealizada—, mientras que el amor en la pareja es el vínculo consciente y sostenido que puede construirse después, cuando esa intensidad inicial se asienta.
El enamoramiento es una experiencia extraordinaria. Neurológicamente, se parece bastante a un estado alterado de conciencia: la dopamina se dispara, la percepción del otro se distorsiona hacia lo positivo, el tiempo y el espacio parecen reorganizarse alrededor de esa persona.
Es real. Es poderoso. Y es, por definición, transitorio.
El pensador francés Gustave Thibon lo describió con una imagen que me parece perfecta: hay muchas almas convertidas en cementerios donde yacen las cenizas de pasiones que parecían eternas. No porque el amor fracasara, sino porque se confundió el comienzo con el todo.
Entender esta diferencia es el primer paso para dejar de juzgar la relación con los criterios equivocados. El enamoramiento nos abre la puerta. Pero no nos enseña a vivir dentro.
¿Por qué el cuerpo y el alma no pueden separarse en el amor?
Según Thibon, el amor humano integra lo carnal y lo espiritual en una unidad que no puede romperse sin dañar el conjunto: cuando solo hay atracción física sin vínculo, el amor degenera en “sexolatría”; cuando se idealiza lo emocional y se niega el cuerpo, el amor pierde encarnadura y se vuelve frío.
Una de las tensiones más frecuentes en las parejas que atiendo es la que existe entre el deseo físico y la conexión emocional. O se da demasiada importancia al sexo como indicador del estado de la relación, o se le resta importancia hasta que desaparece del mapa. Este desequilibrio es, de hecho, una de las formas más comunes en las que aparece el deseo desigual en la pareja.
Desde mi perspectiva como sexólogo y terapeuta, esto se traduce en algo muy concreto: la sexualidad de una pareja es un termómetro relacional, no un departamento separado. El deseo no existe en el vacío; necesita del vínculo, de la seguridad, de la presencia. Y el vínculo también necesita del deseo, del contacto, de la piel.
Cuando una pareja deja de tocarse, no suele ser solo un problema sexual. Suele ser también un problema de conexión.
¿Cuál es la diferencia entre el amor narcisista y el amor maduro?
El amor narcisista necesita al otro para completarse, para sentirse válido o para llenar un vacío; el amor maduro elige al otro desde un lugar más libre y pleno. La diferencia no es que el amor maduro no necesite, sino que la necesidad no lo secuestra.
Thibon formula una distinción que considero una de las más importantes para entender qué va mal en muchas relaciones: el amor que vive de codiciar siempre deja hambre; el único que deja saciado es el que vive para darse.
En términos terapéuticos, esto apunta directamente a la diferencia entre un amor narcisista y un amor maduro. Cuando hablamos de amor maduro frente a enamoramiento, no decimos que uno sea mejor que el otro: decimos que son fases distintas, y que confundirlas genera sufrimiento innecesario.
Muchas crisis de pareja tienen aquí su raíz: dos personas que se acercaron buscando que el otro les diera lo que no pudieron darse a sí mismas. Y que, inevitablemente, se decepcionaron. Entender los cinco lenguajes del amor puede ayudar a identificar si el problema es realmente la falta de amor o, más bien, una forma distinta de expresarlo.
¿Cuáles son los cuatro pilares del amor en la pareja?
Según la lectura del pensamiento de Thibon, un amor duradero se sostiene sobre cuatro pilares: la pasión, la amistad, el esfuerzo y la tolerancia mutua, y un horizonte compartido que mire más allá de los dos.
Tomo estos cuatro pilares como punto de partida para mi propia lectura clínica:
1. Pasión. No solo en el sentido sexual, aunque lo incluye. La pasión es la energía que mueve hacia el otro, el deseo de presencia, de contacto, de encuentro. Sin ella, la pareja se convierte en una sociedad de convivencia funcional.
2. Amistad. Quizás el pilar más infravalorado. La amistad en la pareja es la capacidad de sentir al otro como alguien con quien se quiere pasar el tiempo, con quien se comparte no solo la cama sino la vida cotidiana, las conversaciones, el humor, la curiosidad mutua. Las parejas que aguantan el tiempo suelen ser también amigos.
3. Esfuerzo y tolerancia mutua. Thibon lo llamaba sacrificio; yo prefiero hablar de esfuerzo consciente y tolerancia activa. Toda pareja real convive con las imperfecciones del otro. La pregunta no es si existen, sino si hay disposición a sostenerlas sin que se conviertan en condena. La irritación crónica por los defectos del otro es una de las señales más claras de que algo necesita trabajarse —y conecta directamente con las actitudes que unen y separan en la pareja que describe la investigación de Gottman—.
4. Un horizonte compartido. El cuarto pilar en Thibon tiene una dimensión espiritual y religiosa explícita. Más allá de esa formulación concreta, lo que resuena en mi trabajo es la importancia de que la pareja tenga un sentido compartido, algo que mire más allá de los dos: un proyecto, unos valores, la crianza de los hijos, el compromiso con algo que los trasciende como individuos. Las parejas que solo miran hacia adentro tienden a agotarse. Las que también miran hacia afuera, juntas, tienen más oxígeno.
Si quieres profundizar en cómo se combinan estos elementos dentro de una relación, te puede interesar la Teoría Triangular del Amor de Sternberg, que ofrece un mapa complementario al de Thibon.
¿Qué es el “realismo del amor”?
El realismo del amor, en palabras de Thibon, es amar sin idealizaciones pero sin cinismo: amar a una persona real —con su historia, sus miedos y sus contradicciones— y encontrar en esa persona concreta e imperfecta algo que merece el vínculo.
Hay una frase de Thibon que me parece especialmente útil para el trabajo terapéutico: amar de verdad implica aprender el realismo del amor. No el cinismo, sino la lucidez.
Amar sin idealizaciones no significa amar sin ilusión. Significa amar a una persona real y encontrar en ella, imperfecta y viva, algo que merece el vínculo.
Cuando llega una pareja a consulta, lo que suele buscar no es que les diga que todo está bien. Busca recuperar la capacidad de verse, de escucharse, de elegirse de nuevo desde un lugar más honesto.
Eso, también, es amor.
¿Cuándo conviene la terapia de pareja?
Si sientes que la conexión con tu pareja se ha debilitado, que lleváis tiempo sin entenderos de verdad o que la intimidad —emocional o sexual— se ha perdido, la terapia de pareja puede ayudaros a encontrar de nuevo ese hilo.
Conviene plantearse el acompañamiento cuando la distancia se ha vuelto la norma, cuando las conversaciones importantes se evitan, cuando el deseo se ha apagado, o simplemente cuando ambos sentís que queréis elegiros de nuevo pero no sabéis cómo. Pedir ayuda no es señal de que la relación esté rota: es señal de que importa.
Sobre el autor
Vidal Higuera es psicólogo, sexólogo clínico y terapeuta Gestalt. Especializado en terapia de pareja, vínculo y amor maduro, sexualidad en la relación de largo plazo y reconexión erótica y emocional. Acompaña a personas y parejas desde un enfoque integrador que combina sexología clínica, terapia Gestalt, focalización sensorial, Masaje Sensitivo Gestáltico y regulación del sistema nervioso autónomo. Consulta presencial en Pamplona y también online para toda España.
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Preguntas frecuentes sobre el amor en la pareja
¿Cuál es la diferencia entre enamoramiento y amor? El enamoramiento es un estado intenso, de base neuroquímica —con la dopamina elevada y una percepción idealizada del otro— y, por definición, transitorio. El amor en la pareja es el vínculo consciente que puede construirse después, cuando esa intensidad inicial se asienta. El enamoramiento abre la puerta; el amor es aprender a vivir dentro de la relación.
¿Es normal dejar de sentir mariposas con la pareja? Sí, es completamente normal y esperable. La fase de enamoramiento, con su euforia y su intensidad, es transitoria por naturaleza. Que desaparezcan las “mariposas” no significa que el amor se haya acabado: significa que la relación ha entrado en otra fase, en la que el vínculo puede hacerse más profundo si se cultiva. Confundir el fin del enamoramiento con el fin del amor genera sufrimiento innecesario.
¿Qué es el amor maduro? El amor maduro es el que elige al otro desde un lugar de relativa plenitud, en lugar de necesitarlo para completarse o llenar un vacío. No es un amor sin necesidad, sino un amor en el que la necesidad no secuestra el vínculo. Se sostiene sobre la pasión, la amistad, el esfuerzo y la tolerancia mutua, y un sentido compartido que va más allá de los dos.
¿Cuáles son los pilares de una relación de pareja duradera? Siguiendo el pensamiento de Gustave Thibon, una relación duradera se apoya en cuatro pilares: la pasión (la energía que mueve hacia el otro), la amistad (querer compartir la vida cotidiana, no solo la cama), el esfuerzo y la tolerancia mutua (sostener las imperfecciones del otro sin convertirlas en condena) y un horizonte compartido (un proyecto o un sentido que trascienda a la pareja).
¿Por qué se apaga el deseo en una relación larga? El deseo en la pareja no es un departamento separado del vínculo: es un termómetro relacional. Se apaga cuando se pierde la conexión emocional, cuando la pareja deja de tocarse y de cuidar el contacto físico, cuando la rutina sustituye a la presencia o cuando hay conflictos no resueltos. Recuperar el deseo suele pasar por recuperar también el vínculo.
¿Se puede volver a querer a una pareja después de una crisis? Sí, en muchos casos. Una crisis no significa necesariamente el final: a menudo es una señal de que la relación necesita ser revisada y reconstruida desde un lugar más honesto. La terapia de pareja acompaña ese proceso, ayudando a ambos a recuperar la capacidad de verse, escucharse y elegirse de nuevo.
¿Qué es la “sexolatría” según Thibon? Es el término con el que el pensador francés Gustave Thibon describía la degeneración del amor cuando se reduce solo a la atracción física, sin vínculo afectivo que la sostenga. Para Thibon, el amor humano integra lo carnal y lo espiritual: cuando se separa el cuerpo del vínculo, el amor pierde su unidad. El extremo opuesto —negar el cuerpo e idealizar solo lo emocional— también empobrece el amor.
Etiquetas: amor en la pareja, amor maduro, enamoramiento, Gustave Thibon




