En 2009, Lily Allen publicó Not Fair, una canción que se volvió himno generacional: una melodía burbujeante envolviendo una confesión incómoda —tengo una pareja maravillosa, atenta, considerada, todo va bien… excepto en la cama—. Una queja cantada con ironía británica que, en consulta, escucho cada semana sin ironía ninguna: a veces entre lágrimas, a veces con la resignación de quien lleva años callando.

Esa contradicción —”todo lo demás está bien”— es uno de los motivos más frecuentes por los que las mujeres llegan a una consulta de sexología en Pamplona, en Almería o en sesión online. Y casi siempre llegan solas, con la sensación de estar siendo desleales al hablar de algo tan íntimo.


¿Qué es la insatisfacción sexual en la pareja?

La insatisfacción sexual en la pareja es la sensación persistente de que el encuentro erótico no responde a tus deseos, ritmos o necesidades reales, aunque el vínculo afectivo siga siendo sólido. No es desamor. No es falta de atracción. Es algo más sutil y más doloroso: la convivencia de un buen amor con un mal sexo.

Por eso la canción de Lily Allen golpea donde golpea. Pone palabras a una experiencia que muchas mujeres llevan años sintiendo sin permiso para nombrarla: el cuerpo se queda a medias, el deseo se va apagando, y aun así “no hay motivo de queja” porque la pareja es buena gente. Como exploro en el artículo sobre qué es el amor en la pareja más allá del enamoramiento, el amor maduro necesita más de un pilar para sostenerse: el erótico es uno de ellos, no un accesorio.


¿Por qué tantas mujeres se identifican con esta experiencia?

Muchas mujeres se identifican con la insatisfacción sexual en pareja porque describe una vivencia común que rara vez se reconoce en voz alta: el encuentro sexual que termina cuando él termina, la mujer que finge para no herir, el orgasmo que no llega y se acepta como “así son las cosas”.

En las terapias de pareja en Pamplona observo un patrón claro: la mayoría de mujeres no acuden porque su pareja sea desagradable o egoísta en general; acuden porque, siendo cariñoso en todo lo demás, en la cama hay un desajuste que no saben cómo abordar sin parecer crueles. Cuando ese desajuste se sostiene durante años, suele aparecer también un bajo deseo sexual que no es la causa del problema, sino su consecuencia natural.


¿Qué significa que el sexo “no sea justo”?

Que el sexo “no sea justo” significa que falta reciprocidad erótica: el placer no se reparte, el encuentro está organizado en torno al cierre masculino —la eyaculación— y no en torno al disfrute compartido.

El sexo es injusto cuando:

  • Solo uno de los dos termina satisfecho de forma habitual.
  • El cuerpo de ella entra al encuentro sin haber sido escuchado.
  • La penetración llega antes de que su deseo haya despertado.
  • El final lo marca él, no el cuerpo de ambos.
  • Nadie pregunta qué quiere ella esta noche, ni ella misma se lo permite preguntar.

Esto no convierte a nadie en mala persona. Convierte al encuentro en incompleto.


¿Por qué la penetración no garantiza el placer femenino?

La penetración no garantiza el placer femenino por una razón anatómica y neurofisiológica: más del 70% de las mujeres no alcanzan el orgasmo solo con la penetración vaginal, porque el clítoris —el órgano del placer femenino— necesita estimulación específica, tiempo y un sistema nervioso que se sienta seguro.

El clítoris, con sus aproximadamente diez centímetros de tejido eréctil mayoritariamente internos, no es ese pequeño botón visible: es una estructura extensa que necesita despertar. Saber cómo tocar el clítoris no es un detalle técnico: es una pieza central de cualquier encuentro que pretenda ser recíproco. Y entender la diferencia entre orgasmo vaginal y orgasmo del clítoris ayuda a soltar expectativas heredadas del cine y de la pornografía.

Cuando un encuentro sexual se reduce a “preliminares breves + penetración + eyaculación”, se está dejando fuera de juego la mitad del placer disponible. No es un fallo moral: es un guion aprendido que ya no sirve.


¿Es eyaculación rápida o es falta de sintonía erótica?

Conviene distinguir dos situaciones que se confunden: la eyaculación rápida real —el hombre eyacula antes de lo que desearía, con poco control y malestar— y el desajuste de ritmos —él funciona en un tiempo normal, pero el encuentro empieza la penetración antes de que el cuerpo de ella esté preparado—.

En consulta distingo estos dos casos con cuidado, porque el abordaje es distinto:

Eyaculación rápida real: el hombre eyacula antes de lo que él mismo desearía, con poca capacidad de control voluntario, y eso le genera malestar a él y al encuentro. Es una dificultad concreta y tratable —la abordo en el artículo sobre la eyaculación precoz—.

Desajuste de ritmos: él funciona en un tiempo perfectamente normal para un hombre, pero el encuentro está mal diseñado: empieza demasiado pronto la penetración, antes de que el cuerpo de ella esté preparado. No sobra “rapidez” en él; falta tiempo de despertar erótico para ella. Lo que en realidad aparece es falta de excitación sexual en la mujer, no un problema masculino.

La diferencia es clave. En el primer caso trabajamos con técnicas específicas de control eyaculatorio y regulación del sistema nervioso simpático y parasimpático implicado en la excitación. En el segundo —el más frecuente— rediseñamos juntos la coreografía del encuentro.


¿Cómo se aborda la insatisfacción sexual en consulta?

El abordaje sexológico de la insatisfacción sexual en pareja integra focalización sensorial, Gestalt corporal, regulación del sistema nervioso autónomo y comunicación erótica explícita, con el objetivo de desmontar el guion automático del encuentro y construir uno nuevo basado en lo que el cuerpo de ambos disfruta.

En mi práctica clínica integro varios enfoques que se complementan:

Focalización sensorial (sensate focus): una serie de ejercicios estructurados que devuelven a la pareja al placer sin presión de rendimiento. Se desmonta el guion automático y se construye uno nuevo basado en lo que el cuerpo realmente disfruta. Mucho de este trabajo pasa por recuperar el tacto como base invisible del vínculo, un puente que muchas parejas abandonan sin darse cuenta.

Gestalt corporal: trabajamos el aquí y ahora del encuentro. Qué siento, qué deseo, qué evito decir. La mayor parte de la insatisfacción sexual no es técnica; es comunicativa. Por eso revisamos también los estilos de comunicación de la pareja que sostienen el silencio erótico —algo que conecta con las actitudes que unen y separan en la pareja que describe la investigación de Gottman—.

Regulación del sistema nervioso autónomo: un cuerpo en alerta o sobreadaptado no se abre al placer. Aprendemos a ampliar la ventana de tolerancia para que el placer encuentre dónde alojarse. Es el trabajo que describo en las cuatro llaves del placer: pasar de la activación crónica a la calma fisiológica desde la que el cuerpo puede sentir de verdad.

Comunicación erótica explícita: poner palabras a lo que durante años no las tuvo, sin convertirlo en reproche. Hablar del cuerpo desde el cuerpo, no desde la queja.


¿Por qué lo más íntimo se vuelve lo más callado?

Lo que hace tan dolorosa esta situación no es el sexo en sí: es el silencio. Mujeres que llevan diez, quince, veinte años conviviendo con una insatisfacción que jamás han nombrado por miedo a herir, a parecer exigentes, a romper la armonía. Hombres que, si supieran, querrían saberlo, pero a los que nadie se atrevió a decírselo a tiempo.

Pedir ayuda en sexología no es romper la pareja. Es darle, por fin, las herramientas para que el cuerpo entre también en la conversación.

Si te has reconocido en este artículo —si esa canción te tocó algo que llevas tiempo guardando— puede ser el momento de mirarlo con acompañamiento profesional. La terapia sexual es discreta, respetuosa y profundamente práctica: no se trata de revisar el pasado, sino de reconfigurar el presente del cuerpo.


Sobre el autor

Vidal Higuera es psicólogo, sexólogo clínico y terapeuta Gestalt. Especializado en terapia de pareja, insatisfacción sexual, deseo desigual, disfunciones sexuales y reconexión erótica. Acompaña a mujeres, hombres y parejas desde un enfoque integrador que combina sexología clínica, terapia Gestalt, focalización sensorial, Masaje Sensitivo Gestáltico y regulación del sistema nervioso autónomo. Consulta presencial en Pamplona y también online para toda España.

📩 Escríbeme y hablamos sin compromiso — la primera sesión es confidencial, sin juicios y a tu ritmo.


Preguntas frecuentes sobre la insatisfacción sexual en pareja

¿Es normal no sentir placer en las relaciones sexuales? Es frecuente, pero no es normal en el sentido de inevitable ni de algo que haya que aceptar. La falta de placer sostenida es una señal de que el encuentro erótico necesita revisarse, no un rasgo fijo del cuerpo de la mujer. En sexología se trabaja y, en la mayoría de los casos, mejora.

¿Se puede tener buen amor y mal sexo en una misma pareja? Sí, y es una de las situaciones más habituales en consulta. El vínculo afectivo y el encuentro erótico funcionan con lógicas distintas: una pareja puede cuidarse, quererse y entenderse bien en lo cotidiano y, a la vez, tener un sexo desajustado. Que el amor esté sano no garantiza que el sexo lo esté.

¿La insatisfacción sexual significa que ya no quiero a mi pareja? No necesariamente. La insatisfacción sexual habla del diseño del encuentro erótico —ritmos, reciprocidad, comunicación—, no del amor que sientes. De hecho, muchas mujeres llegan a consulta precisamente porque quieren a su pareja y desean mejorar el sexo con ella.

¿Tengo que ir a terapia sexual con mi pareja o puedo ir sola? Se puede empezar de las dos formas. Muchas mujeres acuden solas para entender qué les ocurre y cómo abordarlo, y más adelante se incorpora la pareja si tiene sentido. El trabajo individual y el de pareja son compatibles y a menudo complementarios.

¿Cómo le digo a mi pareja que no disfruto del sexo sin herirle? El objetivo no es señalar un fallo, sino abrir una conversación sobre cómo construir juntos un encuentro que funcione para los dos. Hablar desde lo que te gustaría sentir —en lugar de desde lo que falta— reduce la sensación de reproche. En consulta se acompaña esa conversación para que no se viva como un ataque.

¿Cuánto tarda en notarse la mejora en terapia sexual? Depende de cada caso, pero el trabajo es práctico y orientado al presente, no a revisar el pasado. Muchas parejas notan cambios en las primeras semanas al desmontar el guion automático y empezar a construir uno nuevo. No es un proceso indefinido.

¿Funciona la terapia sexual online? Sí. La terapia sexual es fundamentalmente conversacional y de acompañamiento, y los ejercicios se realizan en la intimidad de la propia casa. La modalidad online permite mantener la continuidad y la discreción, y es igual de eficaz para abordar la insatisfacción sexual en pareja.

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